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Meritxell i Amarylis. L’una, catalana que balla flamenco; l’altra, cubana de
pura cepa. Pels seus orígens i especialitats, me les imagino com dos punts molt allunyats. Respiro molta complicitat entre elles i, a mesura que el diàleg avança veig com aquests punts es van allargant fins que es converteixen en dues línies convergents aquí i ara, al Nou Espiral. Sona el Llac dels Cignes de fons.

Text: Neus Ferràs
Fotos: Rafael Pino, Amarylis Felipez i Neus Ferràs

 

Amarylis:¿Cómo es que has llegado hasta aquí… gran señora… de la danza? (riuen les dos)

Meritxell: Desde chiquitita me sentía cómoda en la danza. Tuve el apoyo de papi, mami, de toda la família, amigos… Muy fácil.

A: A mí tampoco me costó mucho. En Cuba el ritmo y la danza están en la calle. ¡Desde que estamos en la panzita yo creo que estamos bailando! También empecé de pequeñita, a los diez años. Había una especie de Casa de Cultura que se llamaba “El palacio de los pioneros Che Guevara” y ahí se daban diferentes actividades: manualidades, deporte.. comencé la danza allí. Nos daban los bailes típicos de Cuba…

M: No lo comercial.

A: No lo comercial sino el folklore cubano: baile campesino, afrocubano, ¡hasta contemporáneo! Y me encantó. Luego hice un poco de atletismo… Me dieron una “preide” (beca esportiva) pero mi madre veía que iba a dar más en la danza. ¡Y a retornar! Después del pre-universitario lo vi claro: Ingresé en la Escuela Nacional de Arte de Cuba, la ENA, ¡cinco años a estudiar la danza! Con la especialización de danza afrocubana. Y allí me hice profesora. Luego fui bailarina solista en el Folklore Nacional de Cuba con la danza afrocubana Yemayá, la Diosa del Mar. Y no duré mucho porque… ¡me casé y vine aquí a España!

M: ¡Te trajeron aquí engañada! (riuen totes dues). Aquí la danza no se vive en la calle. Se vive en ocasiones puntuales, de manera muy limitada. Y no todo el mundo sabe bailar el folklore de su tierra. O sea que si quieres formarte en la danza todo es a través de cursos, de escuelas… está reglado, hay titulaciones, especializaciones… Nunca lo vives fuera de la escuela.

A: mmmm… ¡allí sí! (se li dibuixa un somriure a la cara a l’Amarylis)

dialeg-cubaM: Ahora que aquí hay muchas más culturas que hace unos años compartiendo espacio quizá se vive un poquito más, pero no ves danza en la calle… No es como en Cuba, que todo está tan a flor de piel, en cualquier rincón…

A: ¡Inclusive la política se expresa con el baile!

M: Pero aún así ¿hay muchas escuelas? ¿o crees que hay más escuelas aquí?

A: ¡No! En Cuba no hay muchas escuelas de danza. El que quiere estudiar danza va a la ENA. Para dedicarse a la danza y ser profesor, es esa escuela.

M: Pero para pasar el rato un día a la semana como hacemos aquí…

A: ¡Pues te vas directamente a la calle! ¡Todos bailan! Existe el bailador y existe el bailarín profesional. Pero por regla general, ¡un cubano te baila! Cuando llegué aquí dije: Bueno, yo sé dar el afrocubano. ¡Pero tengo que aprender otros bailes! Incluí la bachata y el merengue de República Dominicana. Me aprendí la cumbia colombiana… Ya no Amarylis da cursos de salsa o cursos de afrocubano. ¡Amarylis da cursos de bailes latinos!

M: Hay que estar adaptándose siempre. Porque para ti fue un cambio, ¿no?

A: Totalmente. Y luego que llegué… ¡a parar directamente a una masía! Una chica de ciudad, de la Habana… ¡en una masía rodeada de bosque! Pero yo dije: “Puedo traer la danza a mi bosque”. Y uno o dos fines de semana al mes… ¡fiesta cubana en mi casa! Me ayudó mucho a integrarme, a que no fuera tan duro el cambio. Luego hice un curso de flamenco… quería hacer una fusión de rumba flamenca con la cubana. Y lo probé en un centro cívico en Figueres. ¡Espectacular! ¡Lo que no me iba a esperar es que la gente no sabía flamenco!

dialeg-meri-bnM: ¡El flamenco no forma parte de nuestra cultura catalana! Estaba mal visto durante la transición política. En vez de potenciar cosas culturales que teníamos aquí, en Catalunya, se potenciaban cosas que eran… externas, no muy lejanas, pero externas a la nuestra. Había como un… rebuig… hacia el flamenco, pero ahora se ha ido normalizando. ¡Como pasa siempre cuando hay cambios!

A: Sí, sí, porque ellas me hablaban de la sardana. De lo que aquí se estila.

M: Claro, y muchas cosas más que hay de la cultura catalana…

A: Sí, y también el tema de la sevillana. Algunas, pero no todas, sabían sevillanas.

M: Pero si la saben es porque les habrá atraído. Como al que le apetece bailar danza oriental. O danza cubana. O africana. Pues hay gente que dice: “Me gustaría saber bailar sevillanas”. O también porque son descendientes de gente de Andalucía… Antes el flamenco se bailaba en la calle, para lamentarse de algo, para festejar, para cosas de trabajo…

A: Como en Cuba la rumba…

M: …Luego se lleva a escenarios, ya se empieza a contratar, y se convierte en algo que aprendes en la escuela. Cuando en realidad viene de la calle, de la improvisación y del sentimiento.

A:¿Sabes que en Cuba también se enseña flamenco? Se enseña en la Casa Asturiana. Están muy relacionadas España y Cuba…

M: Todos los cantes que hemos hablado a veces… La guajira flamenca y la guajira cubana…

A:  Además, ¿sabes que el zapateo de la guajira cubana también se hace en flamenco?

M: ¡Yo creo que tenemos que hacer un estudio de lo que tienen en común! Al menos aquí se conoce como el cante de ida y vuelta. Como si la gente que estuvo en Cuba y luego regresó, regresara con ese tipo de baile y de cante. La rumba igual, de procedencia cubana. También la guajira. Luego está la milonga argentina… ¡es curioso como las culturas se van mezclando!

A: Al final todo tiene que ver una cosa con la otra.

M: Por eso a veces, cuando gente habla del purismo… ¿qué es puro y qué no? ¡Si tenemos influencias de todo! Aquí pasa lo mismo. Aquí tenim les morisques, no? En folklore català, el ball de morisques, son influencias árabes…

A: Nosotros en Cuba somos afrocubanos. En Cuba lo que había eran indios, y desaparecieron. Luego los africanos que trajeron… y la mezcla con los españoles. El baile del danzón, el danzonete

M: Es un baile de corte, ¿no?

A: El baile de los señores españoles, ¡y es un baile típico! ¡Se baila allí, en los espectáculos cubanos! Y si tú lo ves y luego ves una película donde sale un baile de época, pues dices ¡pero si esto es danzón! Es de la mezcla de los españoles. Supongo que los esclavos africanos lo captaron y se ha quedado en las raíces de nuestro país. ¡Cuánta historia tienen estos bailes!

M: Y lo que han evolucionado. Son muchos años…

A: En los años 50, 60 y 70 lo que se bailaba es el son. El son, que es un baile más cubanizado, surge del danzón y del danzonete. Y después vienen la salsa y la rueda de casino, que es lo más moderno que tenemos. Y ya lo que ahora hay es mezcla. Se mezcla la salsa con ballet…

M: Las fusiones. A  veces te dicen, si no eres de allí no puedes bailar según qué. Yo soy catalana y me he dedicado a la danza española, al flamenco sobretodo. ¿Y qué? No tengo raíces andaluzas, ni gitanas, ¡y no hace falta!

A: Mira, por mí han pasado muchos alumnos y hay un montón de catalanes que bailan la salsa… ¡pues inclusive mejor que un cubano!  Yo me asombro…

M: Sí, a veces a la gente dice “no quiero apuntarme porque como no soy de tal sitio…” ¡y uno lo puede hacer todo! …Y disfrutar. La danza es saludable a todos los niveles. A mí me da mucha tristeza que hayamos perdido el comunicarnos con el cuerpo y con la música, sobre todo en la cultura occidental. Sería muy bonito salir a la calle y que se estuviera celebrando que el día ha ido muy bien bailando aquí en la plaza… ¡Aunque se nos haría muy raro!

dialeg-dansa2A: Sí, se diría “¿qué se está formando ahí? ¡Cállense!”. En Cuba cada día hay actividades en la calle de arte, de música, de baile, de pintura… El callejón de Hamel es una calle que está toda decorada y pintada con muchos colores. Representa una muestra de todo lo que es cultura. ¡Y se forman unos rumbones! Está a tope de gente, de todos lados, de donde tú quieras. Todo turista quiere ir al callejón de Hamel, pero si no llega a ir, a la vuelta de la esquina tiene para escoger, para bailar, para disfrutar… En cada sitio donde ofertan comida hay músicos. Están en una esquinita tocando música suave, lenta, con su guitarrita, sus tumbadores, sus claves… y luego van hacia la mesa, y si tú pides una canción pues te la tocan. ¡La que tú pidas!

M: Es otro mundo, ¿eh?

17190 UniverSalt: I com us ha influït la dansa a l’hora de veure el món?

M: Yo creo que la danza debería estar mucho más presente en el día a día. Simplificaría mucho las cosas. Porque en la comunicación verbal abres una puertecita de contacto con la otra persona; pero la comunicación corporal te abre una puerta enorme. Y la danza es abierta. Si bailas te comunicas contigo mismo y con el espacio. Si estás con gente, te comunicas también con el otro. Y si estás trabajando en grupo…

A: …El grupo contigo y tú con el grupo.

M: Igual te conoces de verte en dos o tres clases de una hora y se crea un vínculo muy fuerte. La comunicación corporal te lleva mucho más allá… porque te dejas.

A: Yo, cuando llegué aquí comunicarme a través de la danza me ayudó a sobrellevar la primera etapa aquí. ¡Para mi la danza lo es todo!

M: Y además es el lenguaje internacional. Con la danza nos comunicamos todos de la misma manera.

A: Activas el cuerpo y ¡te remueve!

M: Sí, porque lo necesitas. Bailar. Es como un grito, como un llanto…

A: Estoy en casa y estoy bailando. Estoy fregando el baño y estoy bailando. Y digo ¡me voy a montar una coreografía! Yo sola. Y no necesito nada más.

M: No necesitas que vaya más allá de ese momento. Bailar es recargar y recargar energía.

A: Ensayar y ensayar… A mí me enseñaron la danza en Cuba… pero creo que aquí también son muy rectos. Yo al principio era un poquito recta pero lo que me enseñaron a mí era para una profesión, y lo que enseño yo aquí es para aprender o para diversión. No podía aplicar lo mismo. Ya lo entendí. Si enseñara como me enseñaron a mí en Cuba…

M: ¡Te quedarías sola!

A: Exacto. No se trata de exigirle a la gente así, así y así. Es un “Yo te enseño la base, tú lo aprendes y desarrollas tu estilo propio”.

M: Con la experiencia vas viendo cómo actuar… Los alumnos quieren ver que progresan pero quieren disfrutar la clase. Y esto que has dicho es muy importante: Que sepan que cada uno tiene su estilo y que su estilo vale.

A: Aunque es difícil, porque empiezan a fijarse en los otros, “que si esta lo hace mejor…”

M: Es muy difícil dar el primer paso, por la vergüenza… ¡pero una vez te sueltas es como un descubrimiento!

A: Sí, aquí hay que trabajar mucho la vergüenza, el “yo no puedo”, el “lo voy a hacer mal”…

M: Claro, porque la danza es algo que no ves en la calle, nunca te han dicho “¡muévete!”. La gente ve danza y piensa que el flamenco tiene que ser como baila este, o el clásico como baila aquella. Y en realidad uno tiene que dejarse llevar y guiarse por la sensación que tiene.

A: Yo hace 12 años que llegué aquí. ¡Y ha cambiado mucho! Ahora se apuntan, bailan… Con la immigración, y la influencia de otros países… se ha generado una mezcla, un remolino… ¡lo veo mejor que años atrás!

M: Yo pienso que es para bien.

A: Ahora hay crisis. Bueno, no se apuntarán tres más, pero la gente se interesa más por la danza, por ir a bailar, ir a hacer algo con el cuerpo más allá del ejercicio físico.

M: El baile es terapéutico, lo que pasa es que los bailarines no somos terapeutas.

A: ¡Deberíamos! (riuen) A veces uno te llega bloqueado porque tiene un problema fuera y… no lo puedes dirigir. Lo notas. ¡Pues vamos a trabajar de otra manera! No solamente trabajamos la danza, sino toda la persona.

 

dialeg-meri-solaDe la immigració, la diversitat i la multiculturalitat han fet un gir cap a la crisi social. I d’allà, un salt cap a la crisi personal que pot patir qualsevol dels seus alumnes i les estratègies que han d’inventar i descobrir com a mestres per facilitar-los l’accés a la dansa. La dansa, que toca l’esfera social, la grupal i l’individual alhora.

 

A: Cuando una persona se pone tensa, rígida, hay que trabajar para no dejarla allí, no apartarla. No es que lo hagamos nosotros, lo hace ella misma por el problema que tiene interno. Si no la ayudamos, tenemos una persona perdida.

M: Es un trabajo de grupo, pero hay individuos. Los niños no tienen los complejos que tenemos los adultos. Y además, están en el presente. No piensan en el producto final, sino en el caminito que van haciendo… Es bonito.

A: Es muy buena la danza, ayuda mucho en qualsevol (riuen i s’autocorrigeix) cualquier aspecto. ¡Ay, ay, me sale qualsevol! És que… podria parlar en català, però no, són moltes paraules, muchas palabras en una conversación y hay palabras que no me saldrían y entonces… ¡prefiero hablar a lo cubano!… Yo aquí no vivo de la danza porque no podría. Trabajo en un geriátrico. Y allí también aplico la danza. Salgo reventada del geriátrico y luego por la noche vengo a una clase de baile y…

M: ¡Pilas cargadas!

A: Llegas a casa: una buena ducha y tus cerealitos o tu verdurita… ¡como nueva! Al día siguiente a las ocho de la mañana, estás en el trabajo con tu sonrisa de cara a cara cantándole a los yayos y diciendo: “¡Buen día!”

M: No es el cuerpo que se agota. Es el coco. Si tú terminas de tu trabajo duro y te apagas, no recargas para el próximo día. Y llega un punto que tu cuerpo no tira. Pero porque tu coco no le deja. Y una clase de baile es un automasaje. ¡Súperrecomendable! A la gente le da miedo, la danza. Bailar puede y debería todo el mundo. Cada uno con sus posibilidades. No debería ser algo elitista, pero aquí es así.

A: En Cuba, no. Los abuelos bailan, las gordas bailan, las bailarinas en Tropicana están fibradas… Los yayos… ochenta y tantos, noventa y tantos años… con el puro en la boca y la botella de ron… “mi nieta, ¿qué me has traído? ¡Vamos a poner música!” Y con el bastón… ¡El bastón! Bailando, bailando y bailando…

M: ¡Qué maravilla! Pero digo yo que algún día aquí existiría! Antaño, vull dir.

 

dialeg-amarylis-solaPer anar acabant tornem a l’esfera social. El reconeixement de l’ofici, que es valori i se li doni suport per continuar existint…

 

M: Pero volviendo a ahora me gustaría que la danza se valorara como algo que puede hacer todo el mundo, que es saludable y que es importante que exista. Y que es importante que existan los centros y las escuelas de danza. Porque o te vas a las escuelas o no hay danza. ¿De qué manera a nivel institucional o a nivel de quien tiene el poder se le puede dar a la danza un valor más allá del puro entretenimiento?

A: En Cuba tenemos apoyo total. Como país comunista tiene cosas malas y también cosas buenas. ¡Todo bailarín que sale de Cuba es tremendo bailarín! Y toda la educación es gratuita. Absolutamente toda. Los extranjeros tienen que pagar, pero para todo cubano es gratuita.

M:  ¿Y cómo está valorado un bailarín en Cuba?

A: A ver. Hay bailarinas y bailarinas. Bailarina de cabaret… mmm (fa cara de desaprovació). Pero yo estudié cinco años de licenciatura, para hacerme profesora de danza. Y esto está valorado allí… ¡pero mucho!

M: Tienes una profesión seria.

A: Eso es, profesora con una especialización de afrocubano. ¡No bailarina de cabaret!

M: ¿Y una bailarina clásica, como lo fue Alicia Alonso…?

A: ¡Valoradísima!

M: Aquí… eres bailarín, eres músico… y te dicen “sí, pero ¿de qué trabajas?”. Se considera una afición. Profesional de la danza parece que no es una profesión seria.

A: Allí, aunque todos bailan… una profesora… (dóna 3 cops a la tarima) ¡Cuidado, que es profesora! Y a lo mejor el de la calle gente puede bailar mejor que la profesora. Pero no tiene la preparación ni el estilo. Te baila más chabacano, más a lo callejero. Nosotras estamos formadas, una profesora tiene una formación…

M: Está respetado y valorado. A ver, aquí tampoco es que no te respeten, ¿eh?

 

dialeg-pose2 Més informació:

Nou Espiral – c/ Pau Casals, 2-4 – 17190 Salt (Girona) – Tel. 972 242 999 – www.nouespiral.net